martes, 24 de septiembre de 2013

La historia del latín

La expansión del latín
En el siglo VI a.C., en la península itálica se hablaban varias lenguas, entre ellas el latín. A medida que Roma fue extendiendo su dominio por el mundo, también fue afianzando su lengua, el latín. A finales del siglo III d.C., era una lengua de uso en casi toda Europa.
El latín culto y el latín vulgar
El latín que se hablaba en el Imperio romano era una lengua distinta del latín que se escribía.
El latín culto era el latín escrito, literario. Lo usaban los autores literarios de todas las partes del Imperio y en todas las épocas. Permaneció, prácticamente, inalterado y unificado a través de los siglos.
Este latín culto, además de ser la lengua de la literatura en sentido estricto, fue la lengua en la que se transmitió todo el legado cultural romano: el derecho, la ciencia, la filosofía,...
El latín vulgar era el latín hablado, el latín popular. Al ser una lengua hablada, tenía aspectos distintos y dialectales entre las distintas provincias del Imperio. Es decir, que el latín que se hablaba en la Galia era diferente del latín que se hablaba en Roma, por ejemplo.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La familia del latín
Los romanos empezaron a escribir su lengua cuando los etruscos les enseñaron el alfabeto griego. Hasta ese momento, el latín se hablaba, pero no se escribía; la escritura solo se utilizaba para la transcripción de documentos oficiales. Incluso durante mucho tiempo, las personas conocían la obra de un autor por haberla oído en el transcurso de lecturas públicas en voz alta, no por haberla leído.
Detrás de nuestra habla y de nuestra escritura hay una larga historia.

El indoeuropeo
Al clasificar las lenguas que se hablan en España por sus orígenes, vemos que el castellano, el catalán, el gallego y el valenciano derivan del latín, pero no el vasco.
A su vez, el latín deriva del indoeuropeo, al igual que la mayor parte de las lenguas habladas de Europa.
El pueblo indoeuropeo vivió en el Asia Central en torno al 2000 a.C. Este pueblo se fragmentó en pueblos diferentes que comenzaron a moverse por distintos puntos de Europa y Asia, escindiéndose así en dos ramas: una oriental y otra occidental. Aunque no hay ningún documento escrito en indoeuropeo, se ha podido reconstruir parcialmente por las lenguas derivadas de él.